El Cisarro celebró sus 18 años con una torta

Su mamá junto a una abuelita lo visitaron en el Sename de Til Til.

Cristóbal fue apodado “Cisarro”, porque de esa forma pronunciaba la palabra cigarro y así sería conocido en la crónica roja, ya que la identidad de los menores de edad no se puede difundir.

El viernes el famoso delincuente juvenil, nacido un 4 de noviembre de 1998, cumplió 18 años en el centro del Sename de Til Til (ubicado junto a Punta Peuco) y desde ahora en adelante, si se mete en algún forro, deberá responder por sus hechos sin los beneficios de un menor.

Al lugar llegó hace dos meses desde un centro de San Joaquín y, según funcionarios de su nueva morada, celebró su cumpleaños de forma anticipada aprovechando la visita del domingo 30 de octubre. Con una torta de piña fue a verlo su mamá, una abuelita y tres parientes más.

La idea del personal del Sename de Til Til es que el joven se sienta un interno más, a pesar de la fama que tiene. “Tiene un estatus entre sus compañeros un poco más elevado, pero hasta ahora ha sido muy tranquilo”, nos dijeron.

Origen del Cisarro
El cumpleañero creció lleno de carencias en la Villa Cousiño de Peñalolén. Para sus amigos tener una pistola era más valorado que una pelota, y muchísimo más que un cuaderno. Así, Cristóbal la primera vez que fue detenido sólo tenía nueve años y como los menores de 14 son inimputables no enfrentó a la justicia hasta que llegó a esa edad.

A pesar de ser el más chico de las bandas que integraba, asumía puestos de liderazgo por la violencia que usaba. A los diez años el niño llevaba 15 detenciones y la última vez que cayó, a los 17, según Carabineros había superado las 60.

Mientras el resto de los cabros chicos cursaba cuarto básico, el 2008 el Cisarro apuñaló a un economista junto a sus compinches El Garra y El Gorila. De ahí no paró hasta abril de este año, cuando fue acusado de integrar una banda que asaltaba casas y transeúntes con un destornillador, pero en agosto le cayó teja por otra causa; fue condenado a dos años de régimen cerrado con “programa de reinserción social” por receptación de vehículo.

Mejoría
Cristóbal tenía 11 años cuando unos amigos armados lo sacaron de un centro del Sename de Pudahuel, hasta donde había sido enviado tras su participación en el robo de un auto.

El cuestionado organismo dedicado a la infancia acogió al niño en varias etapas de su infancia y fracasó rotundamente en su rehabilitación, incluso el 4° Juzgado de Familia ordenó que se le practicara un tratamiento neurológico con fármacos en el Hospital Calvo Mackenna.

El siquiatra Rodrigo Paz nos dijo que durante los tres años en que estuvo en tratamiento no delinquió. “En ese tiempo no se supo del Cisarro porque volvió a ser Cristóbal, un niño preocupado y cariñoso, hasta que Rolando Melo le suspendió el tratamiento y se lo pasó a su mamá sin medicamentos y sin terapia”, acusó al dire del Sename del gobierno anterior.

Luego que cayó nuevamente detenido, el siquiatra interpuso un recurso de amparo en favor del niño, “porque lo procesaron como un delincuente común sin considerar su diagnóstico de trastorno del ánimo y síndrome de desregulación severa”. Cristóbal nunca más recibió tratamiento.

Cisarro ahora es adulto
El abogado penalista, Aldo Duque, nos explicó que ahora que es adulto el Cisarro deberá enfrentar a la justicia como tal, pero que los antecedentes que acumuló no serán considerados en sus papeles.

“Los menores, la pena máxima que pueden enfrentar ante cualquier delito son cinco años en un régimen cerrado con sicólogos, siquiatras en un centro del Sename con custodia de Gendarmería, pero sin presencia directa de gendarmes”, explicó.

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