El firme compromiso de una mujer con el sueño deportivo de su hija: “El fútbol es su pasión, ¿cómo no apoyarla?”

Isabella Guerrero Medina, de 12 años, sueña con convertirse en una futbolista profesional y cuenta con el compromiso de su madre, quien está dispuesta a derribar los obstáculos que sean necesarios. “Isabella es una niña muy feliz, pero cuando pisa la cancha, su cara se transforma, su felicidad es plena”, explica.

Hace pocos días, Jimena Medina, ingeniera comercial de profesión, decidió dar a conocer algunos relatos en Twitter que describen cómo el sistema y la sociedad frustran la pasión deportiva de sus tres hijas. La historia de Isabella, de 12 años, y los múltiples obstáculos que la sociedad pone a su sueño de convertirse en futbolista profesional es un ejemplo de la realidad que se repite, en silencio, para todas las niñas que aspiran a desarrollarse en disciplinas hegemonizadas por el discurso y la práctica masculina.

“Ser niña y querer ser futbolista en Antofagasta” se titula una de las historias que decidió compartir. En ella, cuenta que “mi hija menor sueña con ser futbolista profesional. Vive con su pelota al lado y sus zapatos de fútbol la acompañan siempre. En los dos colegios que ha estudiado no hay academias de fútbol femenino, solo de varones. En uno practicaba junto con los niños y en el otro en los recreos con sus compañeros. El año pasado luego de buscar y buscar encontré un lugar donde pudiera entrenar. Con 12 años y un 1.67 de altura empezó a practicar en la escuela formativa de Antofagasta“.

Sin embargo, en el mismo relato describe que, con pocas niñas practicando, el nivel competitivo y el roce se pierde. Además, Jimena Medina y su familia viven en un sector acomodado de Antofagasta, donde las pichangas de barrio no existen.

La madre contó que, aunque la pequeña tiene mucha técnica, “golpea el balón y lo direcciona donde ella quiere, aún le falta más cancha. La fui a probar al CDA hace unas semanas atrás, no quedó, el otro año intentaremos de nuevo. Isabella después de cada entrenamiento llega a casa y antes de bañarse limpia primero su balón. Así es el amor al fútbol que tiene”, resume.

La convicción de Isabella: “Podemos jugar al fútbol al igual que los hombres”

En entrevista con El Desconcierto, la familia de Jimena e Isabella profundizaron en una experiencia conocida por muchas niñas y adolescentes que aman y sueñan con fútbol. Por ejemplo, sobre el inicio de amor por el balón y su juego colectivo y los prejuicios del entorno hacia las pequeñas futbolistas.

“Recuerdo que desde 2do básico me gusta el fútbol”, sentencia Isabella Medina. Ese mismo año la cambiaron a un colegio mixto y se integró sin problemas al equipo de sus compañeros. “En los colegios que he estudiado siempre he tenido que pedir permiso y hablar con el profesor de la academia de fútbol para que me dejara practicar con los niños. Los niños siempre me han aceptado para jugar con ellos“, reflexiona con naturalidad.

Jimena Medina, su madre, detalla que en la ciudad de Antofagasta son los colegios los que no ofrecen la rama de fútbol a las niñas. Incluso, en algunos establecimientos ven su práctica como un problema, como detalla el padre de Isabella: “Recuerdo haber tenido una conversación con la profesora jefe en tercero básico al respecto, donde intentó dilucidar por qué Isabella jugaba fútbol con los niños. Antes de que se explayara le indiqué: ‘Apoyo 100 por ciento a mi hija en que juegue fútbol’. Fin del tema”, resumió.

Isabella afirma con convicción que quienes aseguran que este deporte “no es para señoritas” están equivocados. “Podemos jugar fútbol al igual que los hombres”, señala. Y su madre la apoya sin dudar, asegurando que el acceso a Internet les ha permitido conocer más acerca del omitido y silenciado mundo del fútbol femenino.

“Con los años se ha ido abriendo la puerta al fútbol femenino profesional, pero aún estamos lejos de conseguir oportunidades, sobre todo cuando no se vive en la capital del país. Isabella sigue por Internet y ve partidos de mujeres en el extranjero”, cuenta.

Soñar en grande: Jugar en la selección y el extranjero

La profunda discriminación que afecta a las mujeres en la sociedad encuentra una serie de ejemplos concretos en el fútbol. Durante años, han sido relegadas a un segundo plano en esta disciplina, sin contar con herramientas para desarrollar una carrera profesional, mientras que las que lograron seguir jugando generalmente no tienen acceso a contratos ni remuneraciones justas.

Una realidad que para Isabella y sus hermanas amerita cambios urgentes. “Hay que hacer algo. Se debe apoyar a las niñas para jugar fútbol”, sentencia.

Su madre, Jimena, añade que Chile, a través del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género ha lanzado diversas campañas contra los estereotipos, que han sumado a futbolistas chilenas a evidenciar la situación. Sin embargo, piensa que debería existir un trabajo coordinado entre este ministerio y las autoridades del deporte, que pudiera desarrollar un programa específico en contra de la discriminación.

“Hace poco leí con mucho agrado que solo los equipos de fútbol que cuenten con la rama femenina podrán participar en torneos internacionales. Esa sí es una medida concreta de discriminación positiva y que espero rinda los frutos necesarios. Aunque también leí que no todos los recursos destinados a la liga femenina llegan. Los partidos no son televisados, ni siquiera las finales”, reflexiona Medina. De hecho, los encuentros y jugadas de las futbolistas chilenas brillan por su ausencia en el Canal del Fútbol (CDF).

Pese a todos los obstáculos, dicen que cuando el amor de una mujer por el balón despierta, no hay quien lo sofoque. Tampoco es posible ahogar los sueños, que para Isabella son en grande: “Quiero ser de las mejores, jugar en la selección y el extranjero”, confiesa. Sus referentes por ahora, que sigue por Internet, son las jugadoras Alex Morgan, Hope Solo, Carly Loyd, Tobin Heath y la indiscutida ídola brasileña: Marta.

Su madre asume el apoyo al amor futbolero de su hija como algo natural. “Isabella es una niña muy feliz, pero cuando pisa la cancha su cara se transforma, su felicidad es plena. Ella vive con su pelota al lado -tiene varias- y usa zapatos de fútbol en toda ocasión. El fútbol es su pasión. ¿Cómo no apoyarla en ello?“, pregunta.

Con tres hijas mujeres deportistas, Jimena se posiciona como la más firme de sus defensoras: “Un hecho puntual del fin de semana me gatilló el querer manifestarme contra la mediocridad del sistema en temas deportivos. Como sociedad estamos al debe. El deporte es vida. Brindar las oportunidades y fomentar el desarrollo de los niñas y niñas en todos los deportes, visibilizar al deportista de región, descubrirlo y desarrollarlo es uno de los tantos tema al debe”, cierra.

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