La rutina de Carla Ballero donde bromeó con Kike Morandé

El programa Minas al Poder lleva cada capítulo una famosa a hacer un monólogo. En el primer capítulo estuvo Kenita Larraín, donde repasó al Chino Ríos e Iván Zamorano . Y en el último episodio del estelar de CHV apareció Carla Ballero.

El tema evidente fueron sus detenciones por robo . Una polémica que la llevó a ser el tema principal en los paneles de farándula y en los matinales. Ballero utilizó su aparición para hacer un mea culpa, reírse de su pasado y de paso bromear con Kike Morandé. “Ese hueón fue el primero que cacho que yo estaba loca. Mi primer nombre artístico: la Locaria. Fue súper fácil. Me miró y dijo ‘listo: la Locaria’”, comentó, entre otras cosas. Lea la rutina:

Carla Ballero: “Solo le quiero pedir dos cosa. Una, que me escuchen. Dos, que tengan la mente súper abierta. Oye, ¿qué onda? ¿Por qué escondí el rut? Oye, ya poh, ¿para qué escondí la cartera? ¿La parka? Ya poh… ¡¡¡Chiquillas, me rehabilité!!! ¡Te lo juro!

“Igual les quiero contar algo. Una noche en la cárcel a una le cambia la vida. No saben ustedes. Yo sé. Ustedes saben que uno, cuando va a la cárcel, tiene una llamada. Una llamada que puedes hacer solamente. Y yo me tragué mi orgullo y dije ‘aló, Kike, aló, Kike, ayuda, ayuda, ayuda… ayuda, ayuda, ayuda’. ‘Aló, ¿Kike? Aló…’. Y no me contestó. Qué mala onda. Ahí uno se da cuenta de quiénes son tus verdaderos amigos.

“Pero no. El Kike yo sabía que era buena persona. Aparte, ¡el Kike trabaja una semana con cuea! ¡¿Por qué no me contesta?! Yo sabía que era buena persona el Kike, porque hasta perdonó a Lindorfo. Mentira, mentira. ¿Habían cachado que estaba mintiendo? Más rápido se pilla a un mentiroso que a un ladrón.

“Igual, yo le tengo que agradecer algo al Kike. El Kike fue súper visionario. Ese hueón fue el primero que cacho que yo estaba loca. Mi primer nombre artístico: la Locaria. Fue súper fácil. Me miró y dijo ‘listo: la Locaria’. Y fue en mi mejor momento. Nunca, pero nunca había tenido un mejor bronceado, y me llovían los billetes en el ‘ciclón millonario’. ¿Saben qué? He pensado de nuevo en ir a pedirle pega al Kike. Pero después digo ‘yo, adentro de una cápsula, con billetes’… No.

“Hay un tiempo donde el apellido Ballero era grito y plata. Todos amaban a Ballero y a los Ballero. Después, de un día para otro, era una mierda ser Ballero. Era lo peor. Tú prendías la tele y decían ‘¡ahí están los Ballero, agarrándose, tomando súper malas decisiones!’. Haciendo comerciales de mierda. ‘Yo amo a Ballero’. Despilfarrando todo lo ganado.

“Pero hubo un momento muy bueno de eso. Yo saqué buenas cosas. Me compré muchas propiedades. Muchas. Seguí la senda de Nicole Moreno, alías Luli. Muchas propiedades. Las vendí todas. Pero en algún momento tuve más propiedades que el aloe vera. Después de esos, ustedes ya saben, lo leyeron por ahí. Depresión. Me fui a Máncora. Me separé. Volví a Chile.

“Mi marido me vino a buscar. Me reconcilié. Hice la tercera guagua. ¿Y? No teníamos ni uno. No teníamos ni diez pesos. Íbamos al supermercado, juntando las moneditas, qué se yo, y Mateo tenía que nacer. Obviamente a la mejor clínica de Santiago. Todavía no la pago. Le debo una guagua a la clínica. Pero la voy a pagar, en cuotas. De verdad, de verdad. Igual que todos los chilenos, haciéndose que lo están pasando la raja, cuando están pésimo; gastándoselo todo, cuando no tienen nada. Y ahí toqué fondo.

“Y sí, me pillaron robando, dos veces: empastillada y loca. Y dos veces fueron las que me pillaron. Ahí quedó la Carla Ballero, que carreteaba con la Naomi Campbell. La pasaban a buscar en helicóptero. No, ahí estaba, en un calabozo, con el Byron y la Jocelyn. Igual tengo que decir algo: los cabros me trataron la raja. ‘¡Carlita, vámonos a robar por el mundo! ¡Casémonos!’, Yo trataba de sacarme el pillo y decía que estaba grabando un casting para las ‘Preciosas’. No. Ya era demasiado tarde. Ya me habían cachado.

“Ahí descubrí que tenía que salir adelante con mi marido. Y no solamente atiné yo, él también estrellita verde? La Carla Ballero tiene todo en su cartera.

“Yo era una mina bien light. Y pintaba para ser light toda la vida. Pero no. Ahora soy una sobreviviente. Una sobreviviente atinó. Nos dimos cuenta que estábamos haciendo las cosas pésimo, que éramos pencas. Y era el momento de salir adelante y hacer las cosas bien. Yo me tomo todos mis remedios, porque puta que tomo remedios. Tengo mi cartera llena de remedios. ¿Cuáles quieren? ¿La estrellita roja? ¿la que no puede entrar sin que las sigan los guardias de seguridad. Pero una sobreviviente. Y cuando se me acaban los remedios, ¿qué hago? Voy al consultorio, porque ahora ya no voy a la clínica. No. Ya no hago cosas que no puedo pagar.

“El otro día no me quería subir al auto. Voy, me subo al auto, no tenía bencina. ‘¿Qué hago?’, porque tengo que ir a buscar mis remedios, porque o si no me vuelvo loca. Dije ‘camino, no importa, hacer ejercicio, 10 kilómetros, la endorfina genera felicidad’. Ahí camine, iba la Carla Ballero caminando, Cerro 18. Y escuchaba cómo la gente murmuraba. “Ah, la Carla Ballero, la Carla Ballero. Y de repente cachaba que bajaban las ventanas, cerraban la puerta, sacaban las bicicletas, fondeaban los choapinos. No, no se preocupen. Yo voy a salir adelante y voy a estar bien. ¿Por qué? Porque tengo un marido que me ama y que está luchando contra todos sus demonios internos. Tres hijos maravillosos y un bolsa de ravotriles para momentos difíciles”.

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