Muere a los 90 años el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro: El hombre, la idea y la leyenda

El líder de la Revolución cubana, el mítico Comandante Fidel Castro Ruz, falleció en La Habana, Cuba, durante la noche de este viernes 25 de noviembre a las 22:29 horas (hora local) a los 90 años de edad. La noticia fue confirmada en la televisión cubana por su hermano y actual presidente del país, Raúl Castro.

Tras conocerse la noticia de su muerte, diversas han sido las reacciones en el mundo, a la que se han sumado los saludos de varios líderes mundiales quienes han expresado sus condolencias y, por la hora en este hemisferio, ha generado gran sorpresa y conmoción.

En Chile diversas personalidades políticas también se han pronunciado y ya en la madrugada, grupos de personas ligadas a organizaciones de izquierda han llegado hasta la Embajada de Cuba en Chile ubicada en la comuna de Providencia, para manifestar sus condolencias. Tras unas horas del anuncio, La Habana ha declarado 9 días de duelo nacional y ha anunciado funerales de estado para “el líder histórico”, como le llaman en la isla.

Y es que Fidel Castro era parte de una historia viviente, personaje gravitante de la los acontecimientos históricos más importantes de las últimas décadas en el mundo, esto, a pesar de liderar a una isla pequeña, si bien la más grande de Las Antillas, pero con una población de tan solo 11 millones de persona, pero que tuvo y tiene por si misma y lo que representa relevancia global con sus ideario y mística rebelde, misma que causó más de un dolor de cabeza al gigante vecino y capital del imperio, Estados Unidos, que a pesar de sus múltiples intentos, los que incluyeron más de 600 atentados en contra de su vida, varios de ellos reconocidos sin problemas por la CIA, nunca pudo doblegar a la isla rebelde y a su barbudo líder de la revolución.

Tanto así, que tras 53 años, se dio paso al avance en el desbloqueo por parte del presidente Obama que, como dijo Fidel: “Es bueno dialogar con EEUU, pero en condición de iguales, nunca doblegados”, condición que trajo más de un problema político a la administración Obama al interior de su país.

La última aparición pública de Fidel Castro fue el pasado mes de abril, en la clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, allí habló por primera vez de la eventualidad de su muerte, del futuro de la humanidad y de su legado a Cuba y al mundo: “Pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos“.

El hombre, la idea, la leyenda
F
idel Alejandro Castro Ruz, nació el 13 de agosto de 1926 en la pequeña localidad de Birán, ubicada en el municipio de Mayarí, provincia de Holguín, Cuba, en el seno de una familia de hacendados gallegos siendo el tercero de siete hermanos. Inquieto y brillante, aunque no necesariamente “un buen estudiante” como diría más tarde él mismo, en entrevista con Ignacio Ramonet, Director de Lemonde Diplomatique, Fidel estudió con los padres jesuitas (Lasalle) en Santiago de Cuba y luego La Habana, por la insistencia de su madre, él y sus hermanos terminaron la escolaridad , eso a pesar de que su padre quería sacarlos para que se dedicarán a trabajar la tierra ya que “el colegio parece que no era lo suyo”.

Fidel terminó el Bachillerato y entró a la Universidad de La Habana y estudió Derecho. Ya involucrado con grupos y movimientos políticos que llamaban su interés y calzaban con su personalidad extrovertida, curiosa y despierta.
Y es que a pesar de su situación acomodada, Fidel participó desde joven en acciones de oposición, lo que lo llevó al exilio. Al volver, entró a militar al Partido del Pueblo Cubano. Posteriormente hizo frente a la Dictadura de Fulgencio Batista, que se hizo del poder luego del golpe de Estado de 1952, y quien dispuso a Cuba al servicio de los intereses de Estados Unidos, en palabras de Fidel “convirtiendo a la isla de Martí, Maceo y Gómez, en el prostibulo de los yankees“.

Así, Fidel junto a otras agrupaciones intentaron por la vía legal sacar al ilegitimo gobierno sin éxito. Allí cambiaría la estrategia y de paso, su tesis y la historia de Cuba y el mundo: La vía armada como lucha legitima contra una Dictadura.

Fue el 26 de julio de 1953 cuando tuvo lugar el fallido intento de asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, siendo Castro y sus compañeros encarcelado y enjuiciado. Fue allí cuando la figura de Fidel -y su carismático liderazgo- se defendió a sí mismo con la frase “La Historia me absolverá”, que posteriormente ocuparía como titulo un libro como compendio de su ideario revolucionario. Fue condenado a 15 años de prisión, cumpliendo solo dos gracias a un indulto, exiliándose nuevamente en México. Fue desde allí que planificaron una nueva estrategia, la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra. Con el grupo “26 de julio” -nombre tomado de la acción al Moncada-, a bordo del Yate Gramma, desembarcaron 82 guerrileros en la isla en 1956. Se dice que de ellos tan solo 12 sobrevivieron luego de enfrentarse al ejército de Batista, logrando reagruparse y liderar el levantamiento contra la Dictadura de Batista.

Pero en Cuba la situación social y política estaba convulsionada por el saqueo de Estados Unidos con la venia del dictador, cuyo gobierno estuvo fuertemente marcado por la corrupción, generando inmensas tasas de desempleo y precariedades.

Los guerrilleros ya contaban con el apoyo del campesinado pobre, brindando una sólida base para lo que sería la ocupación de Santiago, desde donde Fidel Castro comenzó la ofensiva, junto a su hermano Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, para avanzar por el país. Tras el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 y la caída de Batista -quien huyó del país- los comandantes revolucionarios convergieron en La Habana. A su llegada a La Habana, el 8 de enero, la aclamación del pueblo cubano fue ensordecedora y el triunfo concretado, generando un gobierno democrático y con la convicción de llevar a cabo las reformas comprometidas durante la lucha, una de ellas, y quizás la más importante en trascendencia histórica, era la Reforma Agraria.

Al poco andar de la revolución se impulsó una reforma agraria, que expropió las tierras a los hacendados extranjeros, comenzando -en un sello que caracterizaría al magnético líder- con la expropiación de tierras a su propia familia, lo que le valdría un quiebre y que su propia hermana pasará a ser una figura importante en la opsición en los años posteriores en Miami.

Hasta ahí, la relación de EEUU y Cuba si bien tuvo tensiones, fue dentro del marco diplomático. Sin embargo, la reacción de Estados Unidos, ante la decisión de Cuba de nacionalizar las principales industrias y con un claro discurso y convicción de reformas sociales, la posición de EEUU se hizo hostil.

Así, en 1961 el gobierno estadounidense decreta el embargo comercial a Cuba, encabezado por Eisenhower, ya que el país dependía casi exclusivamente de sus ventas a los EEUU. Cuba define así su carácter de proceso de profundas reformas.

Los varios intentos y métodos de EEUU por acabar con el camino que estaba llevando la isla, fueron moldeando el carácter de la Revolución, en el marco de la Guerra Fría, declarándose abiertamente Socialista. Fue durante la administración Kennedy que incluso se intentó invadir Cuba, financiando y dando lógistica a sectores opositores. Así se detonó la batalla de “Bahía Cochino” que fue exitosamente repelida por la revolución liderada por Fidel Castro.

Aquello derivó en la crisis de los misiles en octubre de 1962, uno de los puntos mas tensos de la Guerra Fría, en donde Cuba tuvo un rol protagónico en medio de un tablero bipolar de enfrentamiento de dos potencias (URSS y EEUU) en una crisis que tuvo al mundo al borde de un ataque nuclear simultaneo.

La Revolución cubana dio inspiración a los movimientos de toda Latinoamérica y el mundo, fundamentalmente en la lucha contra las Dictaduras que se imponían de mano de los Estados Unidos. En esta línea anti imperialista Fidel pasó a ser un icono y líder indiscutible de movimientos revolucionarios y la izquierda en todo el mundo, esto más allá de los métodos en discusión, como fue el caso de Chile y su proceso al socialismo por la vía pacifica (o institucional).

Su apoyo a las guerras de liberación nacional, en América, Africa, Asia, fueron parte de su gravitación como líder pero también de Cuba como referente. Fue en 1971 cuando Fidel visitó Chile, llevando a cabo una gira por todo el país que duró 23 días. Durante la gira, Fidel dio uno de sus discursos más encendidos y que calaron profundamente en varias generaciones, movimientos y corrientes anti imperialistas, revolucionarias y por la justicia social. El discurso tuvo lugar en el Estado Nacional.

La Cuba de Fidel enfrentó diversas dificultades, demostrando un equilibrio de funambulista en el escenario tan volátil de la política internacional. La caída de la Unión Soviética, llevó a Cuba a una difícil situación, la que se denominó “Periodo Especial” y que fue agudizado por el bloqueo, sin embargo la isla se mantuvo, no sin precariedades, pero “digna y de pie”, dijo Fidel.

Y es que Cuba ha intentado resolver sus contradicciones y dificultades. También, en medio del “periodo especial”, la oposición intentó rearticularse y los auto exiliados en Miami vieron la posibilidad de terminar con Fidel y el proceso revolucionario apoyados por EEUU. También fue tiempo de criticas y de debates de ideas al interior de Cuba, no sin fricciones y con criticas a lo que se denominó “estancamiento de la revolución” lo que conllevó a ciertos cambios graduales, proceso que hoy se ha visto continuado por Raúl Castro, pero siempre bajo la sombra del “líder histórico” que es Fidel, quien hasta ahora consignaba una fidelidad del pueblo cubano, pero en el mundo, su figura siempre incomoda, generó amores y odios declarados.

Los logros sociales de la Revolución ponen a Cuba como el primer país de América donde se erradicó la desnutrición infantil, con un promedio de vida de 79 años, con cobertura total de la educación secundaria y superior. Un sistema de salud de cobertura completa, mismo al que han recurrido incluso políticos de derecha y empresarios del mundo debido a su avance.

Su aporte en la ayuda humanitaria, fue la estrategia y nueva batalla declarada por Fidel. Misma que llevó, en medio del brote de Ebola en África, a convertir a los médicos/as cubanos en “héroes” según consigno la transversalidad de la prensa estadounidense y que la Revista Times les otorgó “la personalidad del año” 2014, y que fue gran gatillante de la apertura de la administración Obama para la reapertura económica y fin al bloqueo.

Así, el “ejercito de batas blancas” ideado por Fidel, se convertía en la mejor arma de Cuba y su aporte al mundo en estos tiempos, tema que en el último tiempo, preocupó tremendamente al líder de la revolución, como el cambio climático, la producción de alimentos y las crisis económicas, parte de las reflexiones profundamente humanistas y de alarma que el líder cubano tuvo en sus últimos años y expresó en cartas, discursos y libros. Fidel era una enciclopedia andante, una mente brillante y referente de la política controversial, icono, héroe, villano, un humanista destacado y un estratega frío.

Como sea, sin duda ha muerto parte de “la historia andante” como decían los cubanos con orgullo cuando el líder aparecía en escena en alguna universidad, acto, escuela, círculo infantil o reunión de camaradería. En el mundo, los medios buscarán catalogarlo en algún lado de la dicotomía del bien y del mal.

En Cuba, la mayoría tendrá que aprender a vivir sin la figura del Comandante antidiluviano, acostumbrarse a su ausencia y avanzar a un escenario complejo, en un mundo que hoy es extremadamente complejo y lleno de incertidumbre y que la historia haga juicio sobre absuelve o condena a Fidel. Pero lo que nadie podrá negar, es que hoy ha muerto parte importante de la historia y un pedazo del mundo que conocimos, se ha ido el hombre y la leyenda que fue en vida dando paso al mito, pero que ha pesar de todo, y como lo dijo en su último discurso público en abril pasado: “Que quede la idea de lo que es ser un comunista cubano”.

Y es que Fidel, una especie de “Anibal, el cartaginés” que desafiara al imperio romano en su tiempo, fue el lidr cubano, el que desafió a EEUU y que quedó en pie a regañadientes del imperio, que como ironía de uno de los iconos del “american dreams” hollywoodense que fue “Rocky versus Apolo”, se mantuvo hasta el final de la pela en pie, recibiendo los golpes con dignidad, esa que orgullosamente, más allá de las posiciones, lleva con gracia distintiva el pueblo cubano.

Ha muerto Fidel, el que bajó de la sierra, el que sobrevivió a cientos de atentados, el que enfureció a varios presidentes del imperio y el que vivió con una idea, y se murió enarbolada en ella, un diapasón de la historia que vibró y seguirá vibrando para esperar el juicio de la historia.

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