Mujer envió imágenes desnuda a un hombre en quien confiaba: así le pagó

El ‘sexting’ y enviar fotos de desnudos a otra persona, puede ser algo sumamente común en estos tiempos donde muchos jóvenes buscan tener experiencias románticas y/o sexuales a través de aplicaciones o las redes sociales.

Muchos aseguran que no hay nada de malo en compartir alguna fotografía íntima con alguien en quien confías, y otros, un poco más cautelosos, recomiendan no mostrar tu rostro si es que quieres enviar este tipo de imágenes, sin embargo, de la forma que sea existe un riesgo que debes conocer antes de apretar ‘enviar’: todo queda registrado.

En este contexto, Nixalina Watson, una bloguera inglesa responsable del portal Sex & London City, relató para el medio inglés una ‘fea’ experiencia que vivió cuando se atrevió a compartir su intimidad con un sujeto en quien confiaba.

En el texto, la joven explica que de un momento a otro comenzó a chatear con un sujeto que tenía en sus redes sociales hace ya varios años pero con el que no se había dado la instancia de salir o conversar. Fue así como empezaron a enviarse mensajes, llamarse por teléfono y salir de vez en cuando a cenar o tomar un trago.

Si bien estaba consciente de que era un tipo con el que debía irse con cautela, ella asegura que era bastante mejor que los otros tipos con los que había salido, además de que lo pasaba muy bien a su lado.

El sujeto también se mostraba amable, preocupado y cariñoso, lo que obviamente despertó un mayor interés por parte de Nixalina. Le gustaba.

Todo fluía tan bien que incluso el hombre la agregó a un grupo de WhatsApp de sus amigos, donde se divertían con graciosos mensajes, hasta que un día la eliminaron. Ella igualmente lo entendió porque, después de todo, era un grupo de 15 hombres. Continuaron saliendo y ella tuvo que irse de viaje por dos semanas.

En ese entonces ya habían dormido juntos, habían hecho planes para después de su regreso, y todo parecía marchar a la perfección. Una vez separados, la ‘pareja’ continuó llamándose y enviándose mensajes durante todos los días. Fue así como en un par de ocasiones compartieron mensajes subidos de tono y ella le envió un par de fotos desnuda. ‘Nada exagerado’, señala ella.

Si bien tenía nervios, luego él le envió un video íntimo que la hizo sentirse más relajada, pues la hizo creer que estaban en igualdad de condiciones. Hasta ese momento todo seguía bien, incluso ella desechó algunas oportunidades de salir con otros tipos cuando estaba de vacaciones, porque pensaba que tenía ‘algo’ o a alguien ‘esperándola’.

Pero desde este punto la historia se vuelve realmente una pesadilla… Una vez que regresó a Londres, recibió un mensaje de este hombre, que decía que al día siguiente estaría en su casa, sin embargo, cuando llegó el momento no apareció y más tarde se comunicaron pero él se comportó de una manera sumamente grosera.

Ella no entendía nada, no podía creer que el mismo tipo con el que había estado hablando y saliendo por más de un mes se comportara así. Nixalina señala que luego intercambió un par de mensajes, que él la llamó ‘loca’ y ella le pidió que nunca más la molestara, pero no fue así.

Una noche cualquiera, fue agregada nuevamente al grupo de WhatsApp de ese tipo y sus 15 amigos, solo por un par de minutos. Si bien al comienzo no entendía el por qué, a los pocos segundos quiso enterrarse viva. “Fue entonces cuando lo vi. Él cambio la foto del grupo y puso mi vagina. Sí, mi vagina. Usó uno de mis desnudos que le envié desde la playa y le hizo ‘zoom’ a esa zona, luego la subió al grupo, para que sus 15 integrantes vieran mis partes privadas. Luego me sumó a la conversación, brevemente, para asegurarse que pudiera ver lo que hizo. Luego me sacó“, relata. En ese momento Watson quería morirse.

Lloró por horas y luego lo llamó pero no respondió. Lo último que le dijo, a través de un mensaje, que estaba ‘sobrereaccionando’ y que se supone que debía ser algo divertido, que solo era una vagina y que sus amigos no sabían que era ella así que debía calmarse.

Ella simplemente le pidió que borrara las fotos, su número, y que la dejara en paz. Luego de ese fea experiencia, la bloguera reflexionó y se preguntó cuán seguro era enviar este tipo de contenidos a alguien que supuestamente conoces o en quien confías. También se preguntó mil veces por qué él hizo algo así y que a ella jamás se le hubiese pasado por la cabeza compartir con otras personas algo así, pese a que aún conserva su video.

En este sentido, quiso compartir su historia para advertir a otras mujeres a que sean más cautelosas con este tipo de cosas y que ojalá nunca lo hagan, pues nunca se puede estar completamente seguro de lo que ocurrirá con ese material.

“Me preocupa que chicas jóvenes estén enviando desnudos a chicos que más tarde los compartirán con amigos o, incluso peor, lo compartirán en redes sociales. Yo estoy muy tranquila con mi cuerpo y aún así me sentí terriblemente humillada y mortificada. Es impactante“, señaló.

Por último, indicó: “He aprendido de la peor manera que nunca debo confiar en alguien sobre esta materia y nunca ‘emocionarme’ tanto con alguien hasta que realmente lo conozco, sus verrugas, y todo. No habrá más desnudos de Nixalina, nunca más“.

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